FILOSOFIA GRUPO ALTUBE




NUESTRA PERDIZ ROJA
Dice un antiguo proverbio hindú: "La más larga caminata comienza con un paso".

En Altube dábamos ese primer paso hace ahora 25 años, con un decidido empeño: conseguir la reproducción de la perdiz roja manteniendo una línea genética y una bravura similar a las silvestres.
Una tarea nada fácil si tenemos en cuenta que, por entonces, el desconocimiento en este campo era total y los resultados de los primeros intentos conocidos, desalentadores.

Pronto comprendimos que para llevar adelante este proyecto era fundamental crear lo que ahora viene a llamarse departamento de I+D (investigación y desarrollo) y, haciendo nuestra la frase "Todos quieren volver a la naturaleza, solo que no a pie", de Petra Kelly, aplicamos los escasos conocimientos tecnológicos de entonces, utilizados para la producción de otras aves en el que fue nuestro primer centro de cría.

Una constante experimentación y renovación del sistema de producción de nuestras perdices, con resultados gratificantes unos, y otros no tanto, fueron marcándonos el camino para alcanzar nuestro objetivo: un pájaro fuerte, fiel a fenotipo y genotipo de nuestra insustituible perdiz roja. Todo un reto que ha supuesto mucho esfuerzo y dedicación de nuestro equipo de profesionales, a la vez de una decidida inversión empresarial.

Han sido años de constante evolución en la mejora de nuestras perdices y productos esenciales para su mantenimiento y repoblación, que las principales organizaciones de ojeos (para cacerías), sociedades y titulares de cotos (para repoblación), han sabido valorar con la confianza que cada año vienen depositando en nosotros.

Con motivo de este 25 aniversario, organizamos las I Jornadas Cinegéticas Altube, donde profesionales, cazadores de élite y periodistas especializados de diversos medios de comunicación constataron "in situ" la calidad que se desprende de tantos años de trabajo. Enérgico carácter, potencia en su vuelo y bravura natural son algunas de las características que definen a nuestras perdices. Razones más que suficientes que nos hacen emplear una máxima: "De abuelas silvestres, nietas silvestres".